Entre otros cambios


Regreso de un viaje largo en la India. Respondo a los comentarios que tuvo mi nota anterior agradeciendo el interés en mis libros. Una lectora se declara "sonámbula del deseo", como mis personajes. Y le doy las gracias por leer con todos los sentidos porque esa es una característica de Los sonámbulos. Un lector me pregunta cuándo saldrá la siguiente novela, que tiene ansias por leerla. Me alegra su entusiasmo y lo agradezco. Pero debo confesarle que una vez más retraso la entrega definitiva a mi editor porque quiero experimentar algunos cambios que tal vez la harán mejor. Tengo el deseo de cambiar el punto de vista del narrador de la primera parte de la novela y en vez de que sea un amigo enamorado de la misma mujer que el protagonista me estoy convenciendo de que la historia sea contada por ella. Su amante de toda la vida. Ambos tuvieron varias esposas y esposos, pero sólo un/una amante. Se fueron fieles en su infidelidad.
Hacerlo dedsde el punto de vista de ella implica muchos riesgos y mucha cautela. Y que tendré que recurrir de nuevo enormemente a la opinión de muchas mujeres sobre muchos aspectos de la historia. Como diría Anais Nin, puede ser un relato "A favor del hombre sensible" (In favor of the sensitive man), visto como débil por tantos escritores y lectores masculinos. Algo de lo que con frecuencia he sido testigo. Durante el viaje arranqué la descripción en esos términos y creo que puede ser muy importante para el desarrollo y la posición narrativa del libro. La segunda parte está contada en primera persona y es la voz del protagonista, el erotómano involuntario aclarando, o más bien estableciendo su nada clara y sí muy paradójica posición. El hombre sin mano que sin embargo llega a tocar con ella.

5 comentarios:

eleonora dijo...

"Plus on va loin, plus on trouve d'endroits où aller encore plus loin" [Bernard Plossu]
Hoy he abierto mis ventanas al océano, para dejar entrar el viento de tus palabras.
ELEONORA A.de R.

A.R.S dijo...

En mi sueño, el viento es una mano que acaricia. Que toca desde antes de tocar. Desde el inicio lejano de su movimiento logra acariciar suavemente. Desde que es deseado el viento que es mi mano, que es mi boca, entra en tu piel suavemente. La invitación me deslumbra, me conmueve (me mueve). Mi deseo es tocar los sueños, piel adentro.Y mis palabras son esas manos que aceptan ciegamente su destino de viento que se levanta y entra en quien lo desea lentamente, caricia sobre caricia, como las mareas.

eleonora dijo...

Si. El viento es caricia. Atraviesa mis sentidos, con todas sus formas y atributos.
Full moon. Luna piena. Ti scrivo.
La noche arrastró los resquicios de primavera loca, a lomos de un temporal, extremo. Las ventanas abiertas a la calma que precede la tormenta, se golpearon anunciando el viento húmedo. Sujeté las maderas con una silla y el canto de una mesa, dejando que los visillos se hincharan, impregnados con los olores de tierra mojada, de piedra fresca y mar florido.
Dicen que cuando el viento se sumerge en mis cabellos, los antepasados me susurran los pactos de la sangre, para renovar sus votos de inmortalidad. Se obstinan en perdurar, prolongando su semblanza en este hechizo mio de espejos, y yo permito que jueguen, libres o esclavos de su aburrida impertinencia.
Me enseñaron el ritmo de las mareas.

Xóchitl dijo...

Al leer "se fueron fieles en su infidelidad", me recordaste tu cuento "Ese malentendido que me quema", lo leí por primera vez en tu página y finalmente lo pude conseguir en la antología Camas separadas. Es magnífico me gustó mucho, como todo lo que escribes, uno lee con todos los sentidos.

Lena García feijoo dijo...

¡Tanto que decir a esto! Me parece que ese ser "fiel en su infidelidad" es más común de lo que se acepta. Quizá si no hubiera tantas confusiones, tantos "deberes ser", lo que dejaría de exitir es el espacio para esas infidelidades.

Por desgracia, el vivir con atrofias sensoriales afecta a hombres,. pero también a algunas mujeres. Hay que atreverse a andar por el nuevo camino, hacer una de ello vida entera.