Una Lectura táctil

Regreso a mi Cuaderno Abierto sobre La mano del fuego después de un tiempo concentrado en la terminación y luego en la publicación de la novela, su primera presentación en la Feria de Guadalajara, el fin de año en que ya medio circula, los primeros ecos que me llegan de los lectores y luego, ya en enero, su promoción en medios de comunicación y en clubes de lectura. Y una lluvia de entrevistas. Con mucha frecuencia los entrevistadores son los primeros lectores que se manifiestan. Poco a poco, en estas notas, iré repasando a grandes razgos cada uno de estos momentos mezclando lo anterior con lo más inmediato y respondiendo a las cartas que me llegan o a las preguntas más insistentes que me van haciendo en el camino. Todo esto es para mí un verdadero ritual de clausura de un proyecto literario y vital, tal vez llamado: Los libros de Mogador o El ciclo de Mogador, donde, como la respuesta de los lectores se ha integrado de múltiples maneras sutiles y escondidas a la narración, llevar cuenta de lo que sucede al publicar el último libro cuando ya no habrá otro en la serie se me vuelve indispensable.
Sobre una característica de todo el ciclo, pero sobre todo de La mano del fuego, su textura, su énfasis en el tacto como primer contacto con el mundo, comienzan a llegar reacciones. Transcribo la nota breve y generosa que publicó Sergio González Rodríguez en el periódico Reforma en una sección donde se da noticia de nuevas publicaciones: “Fuego y Erotismo. El notable narrador y ensayista Alberto Ruy Sánchez ha creado un conjunto de imágenes y relatos a lo largo de los años que escruta el erotismo en la cultura árabe. Ahora, con La mano del fuego (Alfaguara), escribe su libro más ambicioso y logrado al respecto: un tejido novelístico que implica reflexiones hacia la complicidad del lector y convergen en una experiencia impar: el dominio de un estilo que profundiza en la materia que lo obsede. Una lectura táctil.” Y, a propósito de una lectura táctil, en la amena e inteligente entrevista radiofónica que me hicieron Mayra González y Jorge Alberto Gudiño en su programa nocturno Tertulia (Radio Red), una mujer se comunicó por teléfono al estudio para decir: “Como soy ciega he gozado doblemente su libro. Yo veo con el oído y con el tacto y comprendo a fondo todo lo que sus novelas dicen. Con ellas veo más.” Así, en la primera anotación de este cuaderno hablaba de este tema y lo retomo con un par de ecos del mismo.

5 comentarios:

Jaime Gabriel dijo...

Hola Alberto, me da mucho gusto ver que has regresado a tu blog; siempre es grato encontrar que los escritores pueden ser personas cercanas a sus lectores -como pudiste demostrarlo el día que platicamos amenamente contigo en la facultad de filosofía y letras, a pesar de las interrupciones por la grabación- y no seres alejados entre la bruma.. ¡Ya no puedo esperar a leer tu nueva novela! Te deseo lo mejor.
P.D. El detalle de tus fotos en la página web se me hizo sumamente interesante. ¿Te agrada que te veamos como humano?

ALBERTO dijo...

Estimado Jaime Gabriel, muchas gracias por tu comentario. Yo disfruté mucho la conversación con ustedes en la UNAM y se me hizo corta. Como bien dices, a pesar de las interrupciones de los camarógrafos que nos quitaban fluidez en el diálogo, pero no calidez e intensidad. Yo agradecí que ustedes hubieran leído tan meticulosamente mis libros.
Sobre el tema de la distancia. Si un escritor se siente superior a otras personas sólo demuestra que es inferior de alguna manera por sus miedos y complejos. Eso pensaba cuando era estudiante y sigo pensándolo.
Pero todos tenemos alguna patología.
A mí, aquel día con ustedes, me daba una inmensa curiosidad escuchar sus inquietudes y preguntas. Cada pregunta cuenta historias, indicios de historias. Y es interesante adivinarlas a partir de sus indicios.

Perla Elizabeth dijo...

simpre es interesante el poder expresar lo que uno percibe a través de sus libros, que mejor que hacerlo saber al escritor y mayormente que haya eco de nuestros comentarios, Alberto Ruy, que bueno que mi carta y entusiamos te conmovieran y la hayas pubicado y seguiré leyéndo cada una de tus obras...saludos!
mi nombre es Perla, pero me agrada que escribieras Paloma...

ALBERTO dijo...

Disculpa perla por ponerte Paloma. Me vino a la boca por una buena am iga que se llama Paloma y es una escultora y ceramista notable. Ya lo cambio y leo lo que me enviaste. Un beso,

Alberto

Lena García feijoo dijo...

Un brindis por ese "ver más". Eso tienes, ésa tu capacidad...

Un beso